Quienes SomosEventosAsociesePremio MercurioPublicaciones
NIVEL SOCIO ECONÓMICO 2006 Volver

Comisión de Enlace Instituciona


NSE 2006


Diciembre 2006





Agradecemos la colaboración de las siguientes empresas



Cadbury - Cervecería y Maltería Quilmes - Banco Río - La Nación - Molinos Río de la Plata - Movistar – Nestlé – SanCor - Telefónica de Argentina – Unilever - Universidad de San Andrés – YPF


INDICE

1. Antecedentes Del Plan NSE 2006  3

1.1. Lo Actuado Hasta El Año 2002  3

1.2. Revisión 2004  4

1.3. Reelaboración 2005 - 2006  5

2. Marco Conceptual 6

2.1. Introducción  6

2.2. Qué Opinan Los Especialistas  8

3. Enfoque Metodológico  22

3.1. Criterios Acordados  22

3.2. Método Desarrollado  24

4. Elaboración Del NSE 2006  25

4.1. Procedimiento  25

4.2. Tabla De Las Características Típicas De Los Segmentos  26

4.3. Construcción Del Algoritmo  29

4.4. Operacionalización Del Algoritmo  33

4.5. Tabla De Asignación De Niveles  34

4.6. Gráficos De Las Diferentes Ramas  36

5. Resultados Algoritmo NSE 2006 40

5.1. Distribución Porcentual De Los Hogares Por NSE  42

5.2. Análisis Geográfico  43

5.3. Análisis De La Variable Ocupación  47

5.4. Análisis De La Variable Nivel Educativo  53

5.5. Análisis De La Variable Cobertura Médica  54

5.6. Análisis De La Variable Cantidad De Aportantes En El Hogar 55

5.7. Relación Entre Nse Y Deciles De Ingresos  56

6. Anexo I: Cómo Operar Con El NSE  58

6.1. Cuestionario Y Tabla De Asignación  58

6.2. Algunas Consideraciones Acerca Del Árbol De Decisión  61

7. Anexo II: Actualización De Los Datos Al 1er. Cuatrimestre De 2006  64

7.1. Estructura Del NSE, Total EPH  64

7.2. Análisis En Función De Los Niveles De Ingresos Familiares  67

8. Principales Fortalezas Del Modelo  70

1. ANTECEDENTES DEL PLAN NSE 2006

1.1. LO ACTUADO HASTA EL AÑO 2002

Los Niveles Socio-Económicos (como estratificaciones de los hogares de la población urbana) han sido utilizados en la práctica de la Investigación de Mercado en nuestro país desde hace alrededor de 50 años.

Históricamente, los procedimientos utilizados -pese a estar basados en su mayoría en los conceptos y criterios oportunamente desarrollados por Gino Germani- nunca fueron consensuados

Ya en un plano de sistematización para su aplicación en la práctica, desde fines de la década del ’80, la AAM se ha abocado, primero a la elaboración, y luego a sucesivas revisiones y ajustes del NSE.

Se creó de tal forma el NSE 1991, que fue posteriormente ajustado en 1994 y 1996.

En todos los casos, y siguiendo los criterios habitualmente aceptados, los NSE 1991, 1994 y 1996 se basaron en una combinación y ponderación de variables y categorías, que contemplaban Educación y Ocupación de los PSH (Principal Sostén del Hogar) y la posesión de diversos bienes.

En el año 2002, la AAM procedió a elaborar una nueva versión del NSE.

En función del particular momento en que se llevó a cabo dicho trabajo, y con la finalidad de facilitar la comparación con los lineamientos de la EPH[1] de clasificación de los hogares en deciles de ingreso, dicha versión se basó en un nuevo criterio: a partir de nuevas ponderaciones aplicadas a determinadas categorías de las variables que tradicionalmente han sido utilizadas (educación, ocupación y posesión de bienes), el NSE 2002 se elaboró como predictor de ingresos totales de los hogares.

Los Niveles Socio-Económicos derivados de tal criterio surgieron del agrupamiento de los deciles de ingresos generados por el predictor.


1.2. REVISIÓN 2004

En 2004 se procedió a una revisión del NSE 2002. La revisión se sustentó en las mismas bases de datos utilizadas en 2002 (una muestra abarcativa de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata y Tucumán).

El procedimiento consistió en diversos reprocesamientos de dicha base.

El criterio utilizado para la obtención de la estructura social fue la utilización de las técnicas de Análisis Factorial de Correspondencias Múltiples seguida por un Cluster Analysis (Segmentación). Para posibilitar la asignación de individuos nuevos a los segmentos encontrados se utilizó un Análisis Discriminante.

Al tratarse de una segmentación, la estructura resultante (atractiva desde una visión sociológica) resultó de aplicación dificultosa en la práctica de la Investigación de Mercado.

Ello fue así dado que una segmentación (de raíz multidimensional) se “resiste” a un ordenamiento unidimensional.

Si bien resultaba evidente cuáles eran los grupos claramente extremos (los segmentos correspondientes a los niveles más altos y más bajos), como el ordenamiento es una definición basada puramente en criterio, la cuestión se volvió de raíz arbitraria cuando se trató de ordenar los “niveles” intermedios.

El encomillado obedece al hecho de que al aplicarse una segmentación no se trataba propiamente de “niveles” (en el sentido de una escala ordinal), sino de grupos socioeconómicos, que bien podían presentarse bidimensionalmente o “transversalmente”.


1.3. REELABORACIÓN 2005 - 2006

En el segundo semestre de 2004 se creó la “Comisión de Enlace Institucional”, conformada por las siguientes instituciones:

Þ         AAM: Asociación Argentina de Marketing (representada por Pablo Galli Villafañe y Mariano Fernández Madero).

Þ         CEIM: Cámara de Empresas de Investigación Social y de  Mercado (representada por Julio Fresno Aparicio y Elsa Usandizaga).

Þ         SAIMO: Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión (representada por Rubén Zambelli y Pablo Azcárate)

Þ         Anunciantes:

o       Coca Cola

o       SCJohnson

o       Unilever

En marzo de 2005 se decidió encarar el plan 2005-2006, con el propósito de desarrollar un estudio de NSE para la Argentina, adecuado a las actuales circunstancias, eficiente y con el mayor consenso posible.

En esa oportunidad se invitó a la CCMA (Cámara de Control de Medición de Audiencia) a integrarse a la Comisión de Enlace Institucional.

El equipo técnico designado está integrado por:

Þ         Director del Proyecto: Jorge Lipetz

Þ         Análisis Estadístico: Oscar Muraro

Se acordaron los siguientes criterios fundamentales:

ü       Tomar como base para el análisis la información de la EPH, tal como se releva actualmente.

ü       Procurar un NSE con el máximo posible de sencillez para su aplicación tanto en entrevistas personales como en telefónicas.

ü       En la medida de lo posible, factible de definir por el encuestador en campo.

ü       De los puntos anteriores se derivó el objetivo ideal de elaborar el NSE en forma de árbol.

Se resolvió que en una segunda etapa (a partir de mediados de 2006) se evaluarán los ajustes pertinentes y la factibilidad de acordar con el INDEC la incorporación en las mediciones de la EPH de algunas variables de posesión de bienes (actualmente no relevadas en dicha medición).


2. MARCO CONCEPTUAL

2.1. INTRODUCCIÓN

La estructura de NSE de un país suele llevar la impronta de su acervo histórico y cultural:

·  En algunos casos esto puede estar convalidado como resultado de una larga estabilidad, lo que hace que las diversas variables funcionen con un alto paralelismo a lo largo de varias generaciones.

·  Pero en un caso como el de la Argentina, la ruptura generada por las frecuentes crisis obliga a replantearse de qué manera deben entrar las variables en el NSE.

Surge así una nueva realidad, en la que:

·  El Nivel Educativo perdió parte de la preponderancia que se le asignaba con justa razón diez años atrás (en ocasión de elaborarse el NSE 1996).

·  La capacidad económica medida a partir del ingreso (fundamento razonable en 2002) no basta por sí sola en la actualidad para explicar la inclusión en Nivel Socio-Económico.

·  Algunos bienes que eran representativos de la capacidad de compra en la década pasada han dejado de serlo, y se han incorporado otros nuevos (que además se modifican permanentemente).

Todas las empresas y entidades, privadas y públicas, que hacen uso de la Investigación Social aplicada, y particularmente de la información sobre estratificación socioeconómica de la población para establecer y evaluar sus estrategias (de Marketing, sociales, culturales, políticas, etc.), requieren que esta nueva realidad se vea reflejada en el NSE.

Dichas empresas y entidades son los destinatarios prioritarios del presente trabajo.

En el documento “En la búsqueda de un NSE único para Argentina” presentado en el último Congreso Latinoamericano de ESOMAR, se expresa lo siguiente en cuanto a la orientación metodológica del futuro NSE:

·  En principio, en una primera etapa la orientación metodológica es tratar el tema como un problema de clasificación.

Esto implica un trabajo de ida y vuelta entre los especialistas que permita ir refinando los criterios de clasificación.

·  Se revisará qué variables podrán ser utilizadas y cuáles no, en función de las posibilidades operativas que las mismas tienen.

Para no ser redundantes se informará, acorde a los resultados del modelo planteado, qué variables indican estadísticamente lo mismo.

·  Está pensada una segunda etapa, en la que se pueda conceptualizar con más tiempo y después de una etapa de prueba y reflexión, qué se entiende y qué se espera del NSE y a partir de ello, plantear una versión de más largo plazo.

Esto implicará analizar qué variables será conveniente proponer para su incorporación a las mediciones continuas del INDEC y sus posibilidades concretas de realización.

Una vez encarada la consulta de opiniones entre los especialistas en el tema, las ideas expresadas por los mismos se orientan hacia las siguientes conclusiones:

·  La clave, hoy en día, es la inserción laboral.

·  La educación (y el “capital cognitivo” en general, si pudiera establecerse) debe considerarse, pero no basta por sí sola para definir la inclusión en un nivel.


2.2. QUÉ OPINAN LOS ESPECIALISTAS

Una idea de partida para encarar el ejercicio de construcción de un nuevo NSE ha sido considerar la opinión que tienen al respecto los más importantes exponentes de la especialidad.

2.2.1. Manuel Mora y Araujo

De Manuel Mora y Araujo reproducimos en este punto algunos párrafos seleccionados[2].

A pesar de la amplia variedad de vertientes teóricas que ofrece la historia del pensamiento social en la conceptualización de la estructura social, la investigación contemporánea se ha concentrado universalmente en una visión unidimensional: la posición social, o nivel económico social, vista como la distribución de la población en un continuo definido por el acceso a recursos importantes o críticos.

---

El índice de nivel económico social difundido hoy en las investigaciones de mercado y de opinión pública en todo el mundo ha dejado atrás la clásica distinción entre posición en el proceso productivo y posición de consumo, reemplazándola por la idea de acceso a recursos o participación social.

Es posible argumentar que tal enfoque predominante en la medición de la posición social se impuso por razones de practicidad metodológica antes que por el predominio de un paradigma teórico acerca de la estructura social. El contraargumento es que ningún enfoque –por práctica que resulte su aplicación y manipulación- perduraría si sus implicaciones y consecuencias teóricas o estratégicas no fuesen satisfactorias, si su capacidad predictiva o su aptitud como herramienta para la toma de decisiones no resultase convalidada recurrentemente por los resultados.

La mayor parte de la investigación social en nuestro tiempo se realiza en el ámbito de las consultoras y los centros de investigación aplicada antes que en ámbitos académicos motivados por preocupaciones teóricas. Esto significa que los resultados de estas investigaciones están más directa, y más rápidamente expuestos a la experiencia del mundo real, que las investigaciones teóricas.

Engels necesitó varias décadas para constatar que el enfoque marxista de la estructura de clases no se correspondía con las realidades sociales de la época y perdía poder predictivo. En nuestros días  los decision-makers que hacen uso de los resultados de las investigaciones de mercado – sea comerciales o políticas- no esperarían más que unos pocos meses para reclamar otro enfoque si el que se les propone se revelase inservible.

---

La concepción unidimensional de la estructura social posiblemente refleja una visión de la realidad del mundo actual que se impone por sí misma: sociedades que se mueven alrededor de valores compartidos, donde el consenso axiológico supera ampliamente las fuentes de clivajes y  los efectos de las subculturas con raíces estructurales. Las sociedades unidimensionales son sociedades donde todos sus miembros se supone que transitan por el mismo camino, independientemente de la fuerza motriz que les permite moverse más rápida o más lentamente en dirección ascendente o descendente.

La concepción unidimensional de la estructura social funciona. Su robustez teórica es siempre algo abierto a la controversia pero, por otro lado, con frecuencia muestra una notable capacidad predictiva y es además una herramienta útil en la ejecución de estrategias de comunicación masiva. No obstante, siempre deja algo que desear como lo revela que rara vez se encuentra en la literatura pública o en los informes de investigación privados, una conformidad con la distribución continua de las posiciones sociales. Los investigadores recurrentemente buscan introducir cortes con algún significado más cualitativo en las distribuciones de sus índices. A tal punto que se ha impuesto universalmente el hábito de denominar a esos estratos con letras y números consecutivos, como si éstos designasen realidades observables por sí mismas, esto es, “naturales”.

En cualquiera de las variantes de los índices NES se busca reflejar en forma empírica y cuantitativa la distribución de la población en una dimensión subyacente única de posición social. Esa dimensión subyacente representa un continuo que engloba poder, prestigio y oportunidades materiales. Se supone –con distintos fundamentos, algunos teóricos, otros puramente empíricos- que ese continuo es un criterio fundamental en la segmentación de la población en términos de sus principales orientaciones actitudinales hacia la vida y la política, en la probabilidad de que cada uno actúe ante los demás como un líder de opinión, en sus comportamientos de consumo y en las oportunidades de logro en la carrera profesional y en el bienestar material.

Una de las mayores falencias de los índices de nivel económico social es que, mientras en la vida  real muchas personas de hecho experimentan movilidad social descendente y se tiene la sensación de que por momentos esos flujos descendentes deberían reflejarse estadísticamente en el plano agregado, los índices raramente muestran aumentos en la proporción de personas en las posiciones más bajas. En los hechos, en los indicadores tomados en cuenta por el índice NES, las tendencias históricas tienden a ser evolutivas con pendiente ascendente.

Otro aspecto débil de los índices de nivel económico social es que resulta difícil interpretar la estructura escalar del índice en términos absolutos. El índice es claramente una variable “construida” y no una variable “natural”. Si en la realidad social existen posiciones “naturales”, el índice no puede captarlas; sólo puede identificar posiciones relativas, de cualquier individuo por comparación con los demás. Esto es, difícilmente alguien pueda interpretar que la proporción de personas en el segmento X significa que hay tantas personas reales en alguna posición X identificable en términos absolutos. Siendo índices ordinales, que miden ubicaciones relativas en una distribución pero tienen poco o ningún significado absoluto, estas escalas son obviamente muy útiles para generar correlaciones, explorar y estudiar fenómenos complejos, generar predicciones de hechos sociales relevantes y, eventualmente, analizar pautas de cambio a través del tiempo, pero difícilmente describen una estructura de posiciones absolutas.

Por otra parte, las oportunidades económicas de los individuos que componen el cuerpo social siguen afectadas por una condición relativamente independiente de las dimensiones de estratificación social vertical. Esa condición es la situación laboral que determina distintas formas de conexión con las fuentes de los ingresos de los trabajadores.

Además, los procesos de diferenciación interna de las clases medias … están tendiendo a producir un nuevo eje de diferenciación, que separa a los de “arriba” y los de “abajo” al interior de las clases medias.

Nótese que se ha destacado en el último párrafo la referencia a la situación laboral, porque la misma –coincidentemente con la opinión de otros Especialistas- constituye el eje central de la construcción del nuevo NSE.

Consultado especialmente al respecto, Mora y Araujo afirmó además la importancia de considerar en el nuevo NSE los siguientes elementos:

ü     Otorgarle a la variable ocupación más peso que a la variable educación (considerando a la primera como un factor central y la segunda como un factor correctivo del NSE)[3].

ü     Procurar establecer y considerar las capacidades cognitivas (los saberes) más allá del límite de la mera educación formal.

ü     Cuanto más simpleza en la confección del NSE, mejor.

ü     Cuantas más variables duras puedan ser incorporadas, mejor.

ü     En lo posible, lograr un NSE con más base en el modelo Weberiano de Oportunidades de Vida (recursos económicos y cognitivos) que en el modelo de Clases de la teoría Marxista.


2.2.2. Gabriel Kessler

Otro punto de vista relevante lo aporta Gabriel Kessler[4].

Del trabajo citado se han seleccionado los siguientes párrafos, con conceptos que es necesario considerar en un trabajo de elaboración de un NSE que refleje la realidad actual de la Argentina:

…en los estudios latinoamericanos clásicos de movilidad social, aparecen dos fuerzas que tensionan la estructura social en direcciones contrarias: una, es la movilidad estructural ascendente y otra, es la tendencia hacia la marginalidad. Hasta comienzos de los años ochenta Buenos Aires parecía escapar de tal movimiento. Hoy es posible pensar que hay una actualización de este movimiento “hacia arriba” y “hacia abajo”. En efecto, la conjunción de la desindustrialización y el crecimiento del sector terciario hacen que se generen pocas posiciones de empleo dinámico altamente calificado en el sector servicios y muchas posiciones bajas en el mismo sector.

Durante la década de 1990 la desindustrialización no parece contribuir al aumento de empleo marginal, pero sí al incremento del desempleo (CEPAL, 2001).

Detrás de esta tendencia general de la movilidad, simétrica a la registrada en el pasado, hay particularidades del momento actual.

Una primera se refiere al alto porcentaje de movilidad pura.

Aparentemente, la alta movilidad de circulación se debe al reacomodo de los hijos de la clase obrera en la estructura social Argentina.

Una segunda diferencia es la disminución de beneficios ligados a ciertos puestos (tanto del salario, como de la estabilidad en el empleo y los beneficios sociales) que hace que la calidad de los mismos puestos haya caído. Así, un puesto que antes otorgaba cierto estatus y bienestar, hoy ha disminuido de categoría, por lo que se produce una falta de correspondencia entre movilidad social y acceso a bienestar. Se podría hablar de una movilidad espuria o asimétrica para dar cuenta de ese fenómeno.

Al mismo tiempo, a nivel de conflicto político, reestablece los problemas de desigualdad y de exclusión. Desigualdad en relación a sectores medios (por las diferencias con sus pares) y exclusión de los sectores marginados.

El análisis de la movilidad estructural en Buenos Aires muestra claramente la transición de una estructura ocupacional basada en la industria a otra basada en los servicios. Dicho proceso estuvo caracterizado por dos tendencias antagónicas. En una dirección, una movilidad estructural ascendente vinculada al aumento del peso de puestos técnicos y profesionales y, en el polo opuesto, una movilidad estructural descendente signada por la desaparición de puestos obreros asalariados, así como por la reducción del empleo público y su recambio, fundamentalmente, por servicios informales y/o inestables.

Se observa entonces que el sector servicios absorbe empleo en posiciones bajas que antes correspondía a obreros no especializados en la industria.

No obstante, una mirada más en detalle muestra que la significación y características de estos movimientos no son idénticos al pasado. El ascenso ocupacional intergeneracional es, en muchos casos, una movilidad espuria, dado que las recompensas asociadas a los puestos alcanzados son menores que antaño. Se abre entonces el interrogante sobre el impacto en las condiciones de vida en una parte significativa de los que han ascendido ocupacionalmente en forma intergeneracional. Asimismo reactualiza ciertas preguntas clásicas de la sociología sobre las inconsistencias entre estatus y rol, que tanto preocupó a la sociología norteamericana de décadas pasadas.

En el polo opuesto, la tendencia a la marginalidad subsiste para una franja de la población pero cambian las características de los grupos afectados.

La presencia de estos movimientos mostraría, en principio, la posibilidad de ascender y descender desde casi cualquier posición de origen, aunque las chances no son iguales y se mantienen las barreras al ascenso.

Aparece una movilidad de tramos cortos que, hipotéticamente, señalaría una mayor tendencia a la reproducción intergeneracional de estatus de aquellos poseedores de capital cultural. En segundo lugar, el circuito de los comerciantes que aparece como la vía de ascenso más importante para los provenientes de estatus más bajos. El comercio –en sus variantes– pareciera ser un canal abierto para aquellos con menor capital educativo de origen. En tercer lugar, hay un circuito de trabajadores manuales que recluta entre los hijos de los menos calificados, lo cual muestra un freno al ascenso para los de origen más popular[5].

En términos de hipótesis, las transformaciones económicas llevaron a un cambio en la estructura de oportunidades, por lo que muchas “apuestas” aparentemente seguras años anteriores, revelarán más tarde haber sido erróneas, tanto en relación a las empresas, comercios como a calificaciones que sufren desvalorización: ciertos activos se deprecian, otros aumentan su valor. Si se piensa en capital humano, no es sólo que aumenta la demanda por trabajadores calificados, sino que también algunas calificaciones van dejando de ser demandadas. Pero al mismo tiempo, los estudios muestran (p.ej. Murmis y Feldman, 1992, Minujin, 1992) que hay fuertes diferencias intracategoriales por la suerte corrida por las unidades productivas en las que se está inserto.

Los datos que ya hemos obtenido permiten aseverar la existencia de trayectorias inestables, es decir de movimientos de mejora y empeoramiento.

Para cerrar este trabajo, dos señalamientos finales. Por un lado, adeudamos un análisis detallado de las diferencias por sexo, ya que las trayectorias de hombres y mujeres presentan diferencias. Por último, es imposible soslayar que cuando escribimos las conclusiones de este trabajo, octubre de 2002, el panorama es muy distinto al del momento en que se realizó la encuesta. La inusitada crisis que está viviendo el país sin duda está produciendo violentos movimientos de caída que profundizarán muchas de las tendencias señaladas así como generarán otras novedosas que deberán ser captadas en trabajos posteriores.

En 2005, el mismo autor, en la presentación de su trabajo “Tendencias y transformaciones de la estructura social argentina”, menciona entre otras las siguientes características:

·     Sectores Medios:

ü      Debilidad estructural: conductas “imitativas”, diferencia grupo de referencia y de pertenencia.

ü      Heterogeneidad social y ocupacional.

ü      Vínculo privilegiado con educación como vía de movilidad social.

ü      Capacidad de consumo.

·     Hipótesis sobre Estratificación Interna:

ü      Indicadores de trayectoria:

1.     Estabilidad laboral (asalariados y no asalariados).

2.     Patrimonios.

3.     Posesión de competencias valiosas en la estructura de oportunidades actuales[6]

ü     Indicadores de compromiso con consumos de cierto nivel a mediano plazo[7].

ü     Posesión diferencial de diversificación, relacionamiento y capacidad de movilidad[8].


2.2.3. Instituto Gino Germani

El Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA elaboró, en colaboración con el CONICET y UBACYT, el proyecto “Los jóvenes excluidos y las políticas posibles”.

La base del estudio fueron las EPH 2003, 2004 y primer semestre 2005, complementadas con encuestas propias y grupos de discusión.

La principal conclusión del estudio es que hoy en día ya no basta con tener estudios para crecer en la escala social. De allí surgen, por ejemplo, los siguientes datos:

·        Sólo dos de cada diez jóvenes de entre 18 y 25 años de los hogares más pobres del país con estudios universitarios tienen un empleo de calidad o pleno (asalariados y cuyo sueldo supera la canasta básica de alimentos).

·        En cambio, son siete de cada diez los jóvenes de los hogares más ricos con título universitario los que obtienen un empleo de esas características.

·        Un joven de entre 18 y 25 años con título terciario o universitario de los estratos más altos de la sociedad ganaba en promedio unos $ 1.346.-

·        Pero uno con las mismas características aunque de los sectores más pobres obtenía una media de $ 344.-

Véase al respecto el siguiente cuadro (está destacada la columna correspondiente al ejemplo comentado, pero las diferencias de calidad de inserción laboral son notorias para todos los niveles de instrucción).

Porcentajes de jóvenes de 18 a 25 años con empleo bien remunerado.

 



2.2.4. Susana Torrado

Susana Torrado, una de las personalidades más reconocidas en este campo, en un reportaje publicado por Clarín el 18 de diciembre de 2005 (nota titulada “No se puede medir a la clase media sólo por sus consumos”), expresa lo siguiente:

“Está claro que necesitamos un sistema de medición más adecuado. Pero déjeme decirle antes que desestimo a todos los que intentan definir a una clase por lo que consume. El tema es infinitamente más complejo”.

“Porque tradicionalmente, uno –yo por lo menos- parte de las formas de inserción en el mercado de trabajo[9], que es una de las formas que realmente da inserción en el mundo social. A partir de esa posición en la división social del trabajo, uno estudia cuál es la relación con el nivel de ingresos, que está asociada con el nivel de educación, con el nivel de consumo en general y con el consumo cultural”.

“Hasta hace unos años, había coherencia en la forma de constatar que una forma de inserción laboral se correspondía con tales otras formas en lo cultural, en lo educacional, en lo simbólico, en lo social. Eso desapareció: ya no existe esa coherencia previsible que había entre lo que era la inserción en el mercado de trabajo y el resto de comportamientos de clase”[10].

Ahora, entre lo que antes se rotulaba como clase media, hay desocupación, han empleo en blanco precario (los que están por contrato), hay trabajo en negro, personas que no están registradas en ningún lado, etc., etc. Esto implica que hay ingresos que no son previsibles en función de la ocupación que se desempeña.

Es que ha habido algo que para mí es extraordinariamente importante en todo lo que ha pasado respecto de la clase media: la devaluación de las credenciales educativas. Ya lo sabemos: la educación ha dejado de ser un canal de ascenso. Por todo esto, no sirve adoptar la óptica tradicional para medir a los que integran hoy la clase media.

en la estructura social ha habido, desde el ajuste de 1998, un terremoto que desubicó todo lo que aceptábamos como nociones de inserción y de ordenamiento de la estructura social.

Todo se cayó, no sólo la clase media. También se cayó la clase obrera estable y también se cayeron los que antes llamábamos marginales. Entonces, cuando todo se cae, el concepto de medianía necesariamente tiene que cambiar. Por todo esto, si tuviera que definir hoy a la clase media, primero vería cómo es la inserción ocupacional[11]; después, el nivel de ingresos; después, el consumo cultural; después, el patrimonio; después, el capital de relaciones sociales[12] que posee la familia; después, los comportamientos de la organización familiar.


2.2.5. Rosemary Crompton

En el plano internacional también se encuentran referencias importantes al tema.

Rosemary Crompton[13] (una de las figuras internacionalmente prominentes en el campo de la investigación de las clases sociales y la estratificación social) expresa lo siguiente:

“La subdivisión de la población en un cierto número de grupos distintos, en términos de recompensas materiales, se designa comúnmente con el término estructura de clase”.

“En la sociedad industrial moderna, esta subdivisión se efectúa generalmente sobre la base de la estructura ocupacional”.

“Hay que distinguir entre los esquemas que describen el perfil de la desigualdad ocupacional y aquellos que, teniendo fundamento teórico, buscan incorporar en el nivel empírico, las manifestaciones de las relaciones de clase. En consecuencia, diversos criterios de clasificación aplicados a dicha estructura ocupacional, pueden dar lugar a muy diferentes mapas de las clases”.

Los esquemas de clasificación comprenderían tres amplios grupos:

a.           Los de las categorías ocupacionales “convencionales” que se elaboran fundamentalmente como medida descriptiva para ser usadas en la investigación empírica, y que tienen una especial importancia para las agencias involucradas en las políticas sociales;

b.          La escala subjetiva de prestigio socio-ocupacional;

c.           Los esquemas de clases ocupacionales con base teórica, que se construyen con referencia explícita a enfoques teóricos clásicos de la sociología, asociados a los nombres de Marx y Weber.


2.2.6. Erik Olin Wright

Los trabajos de Erik Olin Wright realizados en las décadas de los 70 y 80[14] son representativos de lo que se podría denominar enfoque relacional neomarxista (que resulta en una combinación los grupos a. y c. del punto anterior).

Wright asumió que los agregados ocupacionales no podían producir “clases sociales” en sentido estricto. Para superar esta dificultad, consideró tres posiciones fundamentales de las relaciones de clase en el capitalismo:

·        La burguesía se caracteriza por disponer de la propiedad económica y del control social sobre los medios materiales de producción y sobre la fuerza de trabajo;

·        El proletariado que carece de propiedad y control;

·        La pequeña burguesía que posee y controla sus medios de producción sin controlar aún la fuerza de trabajo ajena.

A estas tres posiciones fundamentales, agregó tres ubicaciones o localizaciones “contradictorias” en la estructura de clases:

·        Los gerentes y supervisores que careciendo de propiedad legal de los medios de producción ejercen un control de facto sobre sus medios materiales de producción y sobre la fuerza de trabajo.

·        Los trabajadores dependientes semiautónomos que carecen tanto de propiedad como de control sobre los medios materiales de producción, pero controlan su propia fuerza de trabajo.

·        Los pequeños empresarios.


2.2.7. John H. Goldthorpe

Dentro del enfoque relacional neoweberiano se puede destacar a John H. Goldthorpe[15] y Erikson[16].

Ya a principios de la década de los años 80, Goldthorpe sostuvo que el uso de datos ocupacionales permitía caracterizar a la sociedad británica en siete grandes categorías a las cuales se podía agregar una pequeña capa elitaria en la cúspide de la estratificación social.

El trabajo de Goldthorpe y sus  asociados, dio origen a un esquema de 10 categorías de clases sociales, agrupadas en torno a la clase de servicio, la clase intermedia y la clase trabajadora:

Clases de servicio:

I. Profesionales, administradores y funcionarios de nivel superior, dirigentes de grandes empresas, grandes empresarios.

II. Profesionales, administradores y funcionarios de nivel inferior, técnicos con altos niveles de calificación, dirigentes de empresa pequeñas y medianas, supervisores de trabajadores no manuales, empleados.

Clases intermedias:

III.a. Empleados ejecutivos.

III.b. Trabajadores de servicios.

IV.a. Pequeños empresarios y trabajadores autónomos con dependientes.

IV.b. Pequeños empresarios y trabajadores autónomos sin dependientes.

V. Técnicos de nivel inferior, supervisores de trabajadores manuales.

Clases trabajadoras:

V.I. Trabajadores manuales industriales calificados.

VII.a. Trabajadores manuales industriales no calificados.

VII.b. Trabajadores manuales agrícolas.


3. ENFOQUE METODOLÓGICO

3.1. CRITERIOS ACORDADOS

Los criterios acordados con relación al enfoque metodológico para el NSE 2006 se listan seguidamente:

ü     Basarse en el concepto tradicional de capacidad de consumo del hogar retomando la consideración de  variables indirectas[17].

ü     Tomar como base para el análisis la información de la EPH por su confiabilidad, magnitud y alcance:

§        La EPH tiene una precisa captación de la inserción ocupacional y cuenta con adecuada información sobre el nivel educacional.

§        Los criterios clasificatorios están homologados internacionalmente.

§        Está permanentemente actualizada.

§        Si bien la EPH no cuenta con otras variables de uso en Investigación de Mercado, esta situación se procurará corregir en el NSE 2007.

ü     Considerar además todas las variables sociales y culturales indicativas de la posición social del hogar que resulten pertinentes, en tanto estén disponibles también en la EPH.

ü     Elaborar la clasificación en forma de árbol (o sea una estructura lógica de decisión).

ü     Procurar el máximo posible de sencillez para su uso en campo, en cualquier situación de entrevista.

ü     Lograr un NSE:

§        Aplicable en un futuro inmediato por todos los actores del mercado mencionados en el punto 2.1.

§        Definible fácilmente en términos de lo que significa pertenecer a determinado nivel.

§        Comparable en la medida de lo posible con las anteriores versiones del NSE y con los de otros países de la región.

§        Factible de empalmar con mediciones y estadísticas oficiales, particularmente las de medición continua.


3.2. MÉTODO DESARROLLADO

Con base en los criterios enumerados, el método para el NSE 2006 consistió en la construcción de un árbol clasificatorio (algoritmo):

·        Con criterios clasificatorios explicitados por un Jurado de Expertos, a partir del estudio de una muestra piloto tomada de la EPH (sin considerar el ingreso como criterio de clasificación por parte de los Expertos).

·        Validado por medio de su aplicación a la base total de la EPH (con ajustes en función de los niveles de ingreso).


4. ELABORACIÓN DEL NSE 2006

4.1. PROCEDIMIENTO

Ø     El primer paso estuvo constituido por la selección de una muestra piloto de 108 casos (ampliada luego a 212 casos), tomada de la EPH, siendo sus principales características:

·        Muestra por cuotas.

·        Cubriendo todo el rango de variación en la combinatoria entre ingreso declarado y nivel educacional del principal aportante (es decir que incluyó desde hogares con principal aportante con máximo nivel educativo y mínimo ingreso, hasta el extremo opuesto: mínimo nivel educativo y máximo ingreso). E supuesto de partida fue que del análisis de estos casos se podría aceptar o refutar la hipótesis de alteración de la correlación entre ambas variables, y establecer nuevas formas de considerarlas.

Ø     Se invitó a un Jurado de veintiún Expertos en el campo de la Investigación de Mercado para la tarea de asignación de NSE a los cuestionarios seleccionados, y la discusión de los criterios subyacentes a esa asignación.

Ø     Cada uno de los cuestionarios de la muestra fue evaluado (y su nivel asignado) por un mínimo de cuatro Expertos. Al llevar a cabo esta tarea, los Expertos contaban con la información contenida en los cuestionarios de la EPH, pero sin visualizar el ingreso declarado en los mismos (a fin de que este dato no sesgase sus opiniones, y habida cuenta de que en la práctica de la Investigación de Mercado el dato no es usualmente recabado).

Ø     En el curso de la tarea se procuró consensuar los juicios de los Expertos en la asignación de NSE, discutiéndose y clarificándose los criterios de asignación.

Ø     Se buscó de esa forma inferir las reglas utilizadas por los Expertos para la asignación, reglas que finalmente fueron plasmadas en una Tabla de Características Típicas de los Segmentos, combinando Ocupación con Nivel Educativo.

Ø     Dicha tabla corresponde a los datos del PSH (Principal Sostén del Hogar), y se aplican a la determinación del NSE del hogar correspondiente.

Ø     Como parte del trabajo se generó posteriormente un feed back de las reglas de la tabla y los correspondientes ajustes en la misma.

Ø     El acuerdo previo con relación a la terminología, en el trabajo de los Expertos, fue optar por la clásica: AB, C1, C2, C3, D1, D2, E.

Ø     La identificación de niveles en el procesamiento posterior se efectuó en forma numérica: desde el nivel 7 (el más alto) hasta el 1 (el más bajo). Al hacerlo de esta forma se facilitó la construcción del algoritmo. En la práctica, pueden leerse sustituyendo directamente los números por la nomenclatura tradicional.

4.2. TABLA DE LAS CARACTERÍSTICAS

TÍPICAS DE LOS SEGMENTOS

Se reproduce seguidamente la tabla mencionada, elaborada a partir del trabajo de los Expertos en la asignación de niveles, y ajustada luego en el intercambio de opiniones generado en la búsqueda de consenso.



 Seg-

mento

Ocupación Principal del PSH

Educación PSH

Calificación

Descripción

AB

Profesional

·       Socio/dueño de empresas medianas o grandes

·       Directivos de grandes empresas

·       Rentista

·       Univ. completa

·       Postgrado

C1

Profesional

·       Directivos de pymes

·       Directivos de 2da. línea de gran empresa

·       Socio/dueño de empresas pequeñas

·       Profesionales independientes con ocupación plena

·       Profesional dependiente

·       Rentista

·       Univ. completa

·       Postgrado

C2

Técnico Profesional

·       Profesional dependiente

·       Profesionales independientes sin ocupación plena

·       Jefes en empresas medianas y grandes

·       Docente universitario ocupado pleno

·       Univ. incompleta

·       Terc. completa

C3

Técnico

·       Empleado

·       Jefes de empresas chicas y medianas

·       Cuentapropista ocupado pleno

·       Docente primario/secundario ocupado pleno

·       Jubilados/pensionados c/educación terciaria completa

·       Secundaria completa

·       Terciaria incompleta

·       Univ. incompleta

D1

Operario

Sin calificación

·       Empleado

·       Cuentapropista de calificación operario

·       Jubilados/pensionados c/educ. secundaria completa

·       Secundaria incompleta

·       Primaria completa

D2

Sin calificación

·       Empleado

·       Cuentapropista no calificado

·       Empleada doméstica

·       Jubilados/pensionados c/educ. primaria o inferior

·       Primaria incompleta

E

Sin calificación

·       Trabajo inestable

·       Cartonero

·       Plan “Trabajar”

·       Primaria incompleta

·       Sin estudios

ü       En rojo: la asignación deberá basarse en la consideración adicional de otros parámetros.

ü       En azul: en base a los únicos datos disponibles en la EPH. En el futuro deberá asignarse en función de la ocupación anterior y ajustarse el nivel en la proporción que se determine oportunamente.

ü       En el caso de los desocupados, se debería determinar el NSE como si estuvieran ocupados y ajustar el nivel en la proporción que se considere adecuada.


4.3. CONSTRUCCIÓN DEL ALGORITMO

Ø     Las conclusiones del Jurado de Expertos dieron lugar a la elaboración de una primera versión del algoritmo de asignación de niveles, basado en cruces de Ocupación y Nivel Educativo.

Ø     Dada la configuración compleja de la variable Ocupación dentro de la EPH, (está compuesta por diversas sub-variables), se seleccionaron las que mejor se asocian con los niveles de ingreso.

Ø     La relación entre los pesos relativos de las variables a) y b) que se detallan más abajo (Inserción del PSH en el sistema productivo y Educación formal del PSH) se estableció según el criterio consensuado con los Expertos en cuanto a ajustar la incidencia de la variable Educación, manteniéndola no obstante como indicador de competencias:

o       75 % de incidencia de la variable Ocupación.

o       25 % de incidencia de la variable Educación[18].

Ø     Además de validar las variables centrales (Ocupación y Educación), se fueron probando variables complementarias, formalizadas en la medida en que los niveles de ingresos resultantes discriminaban razonablemente[19].

Ø     El algoritmo consideró el siguiente set de variables y categorías:

a)             Inserción del principal sostén del hogar (PSH) en el sistema productivo.

Es, como se expresó más arriba, una variable compleja, compuesta por varias sub-variables (las numeradas 2 a 6 se refieren al trabajo actual si está ocupado, o a su último trabajo si está desocupado o jubilado).

1.          Condición de actividad del PSH

·       Activo

§       Ocupado

§       Desocupado

·       Inactivo

§       Jubilado/pensionado

§       Rentista

2.          Calificación de la tarea (la calificación alude al grado de complejidad de las tareas desarrolladas en una ocupación. Por lo tanto, la calificación no se refiere en modo alguno al nivel educativo de las personas[20])