INDICE
1. Antecedentes Del Plan NSE 2006 3
1.1. Lo Actuado Hasta El Año 2002 3
1.2. Revisión 2004 4
1.3. Reelaboración 2005 - 2006 5
2. Marco Conceptual 6
2.1. Introducción 6
2.2. Qué Opinan Los Especialistas 8
3. Enfoque Metodológico 22
3.1. Criterios Acordados 22
3.2. Método Desarrollado 24
4. Elaboración Del NSE 2006 25
4.1. Procedimiento 25
4.2. Tabla De Las Características Típicas De Los
Segmentos 26
4.3. Construcción Del Algoritmo 29
4.4. Operacionalización Del Algoritmo 33
4.5. Tabla De Asignación De Niveles 34
4.6. Gráficos De Las Diferentes Ramas 36
5. Resultados Algoritmo NSE 2006 40
5.1. Distribución Porcentual De Los Hogares Por NSE 42
5.2. Análisis Geográfico 43
5.3. Análisis De La Variable Ocupación 47
5.4. Análisis De La Variable Nivel Educativo 53
5.5. Análisis De La Variable Cobertura Médica 54
5.6. Análisis De La Variable Cantidad De Aportantes En El
Hogar 55
5.7. Relación Entre Nse Y Deciles De Ingresos 56
6. Anexo I: Cómo Operar Con El NSE 58
6.1. Cuestionario Y Tabla De Asignación 58
6.2. Algunas Consideraciones Acerca Del Árbol De Decisión 61
7. Anexo II: Actualización De Los Datos Al 1er.
Cuatrimestre De 2006 64
7.1. Estructura Del NSE, Total EPH 64
7.2. Análisis En Función De Los Niveles De Ingresos
Familiares 67
8. Principales Fortalezas Del Modelo 70
1. ANTECEDENTES DEL PLAN NSE 2006
1.1. LO ACTUADO
HASTA EL AÑO 2002
Los Niveles Socio-Económicos (como estratificaciones de los hogares de la
población urbana) han sido utilizados en la práctica de la Investigación de
Mercado en nuestro país desde hace alrededor de 50 años.
Históricamente, los procedimientos utilizados -pese a estar basados en su
mayoría en los conceptos y criterios oportunamente desarrollados por Gino
Germani- nunca fueron consensuados
Ya en un plano de sistematización para su aplicación en la práctica,
desde fines de la década del ’80, la AAM se ha abocado, primero a la
elaboración, y luego a sucesivas revisiones y ajustes del NSE.
Se creó de tal forma el NSE 1991, que fue posteriormente ajustado en 1994
y 1996.
En todos los casos, y siguiendo los criterios habitualmente aceptados,
los NSE 1991, 1994 y 1996 se basaron en una combinación y ponderación de
variables y categorías, que contemplaban Educación y Ocupación de los PSH
(Principal Sostén del Hogar) y la posesión de diversos bienes.
En el año 2002, la AAM procedió a
elaborar una nueva versión del NSE.
En función del particular momento en que se llevó a cabo dicho trabajo, y
con la finalidad de facilitar la comparación con los lineamientos de la EPH de clasificación de los hogares en deciles de ingreso, dicha
versión se basó en un nuevo
criterio: a partir de nuevas ponderaciones aplicadas a determinadas categorías
de las variables que tradicionalmente han sido utilizadas (educación, ocupación
y posesión de bienes), el NSE 2002 se elaboró como predictor de ingresos totales de los hogares.
Los Niveles Socio-Económicos derivados de tal criterio surgieron del
agrupamiento de los deciles de ingresos generados por el predictor.
1.2. REVISIÓN 2004
En 2004 se procedió a una revisión
del NSE 2002. La revisión se sustentó en las mismas bases de datos utilizadas en 2002 (una muestra abarcativa
de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata y Tucumán).
El procedimiento consistió en diversos reprocesamientos de dicha base.
El criterio utilizado para la obtención de la estructura social fue la
utilización de las técnicas de Análisis Factorial de Correspondencias Múltiples
seguida por un Cluster Analysis (Segmentación). Para posibilitar la asignación
de individuos nuevos a los segmentos encontrados se utilizó un Análisis
Discriminante.
Al tratarse de una segmentación,
la estructura resultante (atractiva desde una visión sociológica) resultó de
aplicación dificultosa en la práctica de la Investigación de Mercado.
Ello fue así dado que una segmentación (de raíz multidimensional)
se “resiste” a un ordenamiento unidimensional.
Si bien resultaba evidente cuáles
eran los grupos claramente extremos (los segmentos correspondientes a los niveles más altos y más bajos), como el ordenamiento es
una definición basada puramente en criterio, la cuestión se volvió de raíz
arbitraria cuando se trató de ordenar los “niveles” intermedios.
El encomillado obedece al hecho de
que al aplicarse una segmentación no se trataba propiamente de “niveles” (en el
sentido de una escala ordinal), sino de grupos socioeconómicos, que bien podían
presentarse bidimensionalmente o “transversalmente”.
1.3. REELABORACIÓN
2005 - 2006
En el segundo semestre de 2004 se
creó la “Comisión de Enlace Institucional”, conformada por las siguientes
instituciones:
Þ AAM: Asociación Argentina de Marketing (representada
por Pablo Galli Villafañe y Mariano Fernández Madero).
Þ CEIM: Cámara de Empresas de Investigación Social y
de Mercado (representada por Julio
Fresno Aparicio y Elsa Usandizaga).
Þ SAIMO: Sociedad Argentina de Investigadores de
Marketing y Opinión (representada por Rubén Zambelli y Pablo Azcárate)
Þ Anunciantes:
o Coca Cola
o SCJohnson
o Unilever
En marzo de 2005 se decidió
encarar el plan 2005-2006, con el propósito de desarrollar un estudio de NSE
para la Argentina, adecuado a las actuales circunstancias, eficiente y con el
mayor consenso posible.
En esa oportunidad se invitó a la
CCMA (Cámara de Control de Medición de Audiencia) a integrarse a la Comisión de
Enlace Institucional.
El equipo técnico designado está
integrado por:
Þ Director del Proyecto: Jorge Lipetz
Þ Análisis Estadístico: Oscar Muraro
Se acordaron los siguientes
criterios fundamentales:
ü Tomar como base para el análisis la información de
la EPH, tal como se releva actualmente.
ü Procurar un NSE con el máximo posible de sencillez
para su aplicación tanto en entrevistas personales como en telefónicas.
ü En la medida de lo posible, factible de definir por
el encuestador en campo.
ü De los puntos anteriores se derivó el objetivo ideal
de elaborar el NSE en forma de árbol.
Se resolvió que en una segunda
etapa (a partir de mediados de 2006) se evaluarán los ajustes pertinentes y la
factibilidad de acordar con el INDEC la incorporación en las mediciones de la
EPH de algunas variables de posesión de bienes (actualmente no relevadas en
dicha medición).
2. MARCO CONCEPTUAL
2.1. INTRODUCCIÓN
La estructura de NSE de un país suele llevar la impronta de su
acervo histórico y cultural:
· En algunos casos esto
puede estar convalidado como resultado de una larga estabilidad, lo que hace
que las diversas variables funcionen con un alto paralelismo a lo largo de
varias generaciones.
· Pero en un caso como el
de la Argentina, la ruptura generada por las frecuentes crisis obliga a
replantearse de qué manera deben entrar las variables en el NSE.
Surge así una nueva realidad, en la que:
· El Nivel Educativo perdió parte de la preponderancia que se le asignaba
con justa razón diez años atrás (en ocasión de elaborarse el NSE 1996).
· La capacidad económica medida a partir del ingreso (fundamento razonable
en 2002) no basta por sí sola en la actualidad para explicar la inclusión en
Nivel Socio-Económico.
· Algunos bienes que eran representativos de la capacidad de compra en la
década pasada han dejado de serlo, y se han incorporado otros nuevos (que
además se modifican permanentemente).
Todas las empresas y entidades, privadas y públicas, que hacen uso
de la Investigación Social aplicada, y particularmente de la información sobre
estratificación socioeconómica de la población para establecer y evaluar sus
estrategias (de Marketing, sociales, culturales, políticas, etc.), requieren
que esta nueva realidad se vea reflejada en el NSE.
Dichas empresas y entidades son los destinatarios prioritarios del
presente trabajo.
En el documento “En la búsqueda de un NSE único para Argentina”
presentado en el último Congreso Latinoamericano de ESOMAR, se expresa lo
siguiente en cuanto a la orientación metodológica del futuro NSE:
· En principio, en una primera etapa la orientación metodológica es tratar
el tema como un problema de clasificación.
Esto implica un trabajo de ida y vuelta
entre los especialistas que permita ir refinando los criterios de
clasificación.
· Se revisará qué variables podrán ser utilizadas y cuáles no, en función
de las posibilidades operativas que las mismas tienen.
Para no ser redundantes se informará,
acorde a los resultados del modelo planteado, qué variables indican
estadísticamente lo mismo.
· Está pensada una segunda etapa, en la que se pueda conceptualizar con
más tiempo y después de una etapa de prueba y reflexión, qué se entiende y qué
se espera del NSE y a partir de ello, plantear una versión de más largo plazo.
Esto implicará analizar qué variables será
conveniente proponer para su incorporación a las mediciones continuas del INDEC
y sus posibilidades concretas de realización.
Una vez encarada la consulta de opiniones entre los especialistas
en el tema, las ideas expresadas por los mismos se orientan hacia las
siguientes conclusiones:
· La clave, hoy en día, es
la inserción laboral.
· La educación (y el “capital
cognitivo” en general, si pudiera establecerse) debe considerarse, pero no
basta por sí sola para definir la inclusión en un nivel.
2.2. QUÉ OPINAN LOS
ESPECIALISTAS
Una idea de partida para encarar el ejercicio de
construcción de un nuevo NSE ha sido considerar la opinión que tienen al
respecto los más importantes exponentes de la especialidad.
2.2.1. Manuel Mora y Araujo
De Manuel Mora y Araujo reproducimos en este punto algunos
párrafos seleccionados.
A pesar de la amplia variedad de vertientes teóricas
que ofrece la historia del pensamiento social en la conceptualización de la
estructura social, la investigación contemporánea se ha concentrado
universalmente en una visión unidimensional: la posición social, o nivel
económico social, vista como la distribución de la población en un continuo
definido por el acceso a recursos importantes o críticos.
---
El índice de nivel económico social difundido hoy en
las investigaciones de mercado y de opinión pública en todo el mundo ha dejado
atrás la clásica distinción entre posición en el proceso productivo y posición
de consumo, reemplazándola por la idea de acceso a recursos o participación
social.
…
Es posible argumentar que tal enfoque predominante
en la medición de la posición social se impuso por razones de practicidad
metodológica antes que por el predominio de un paradigma teórico acerca de la
estructura social. El contraargumento es que ningún enfoque –por práctica que
resulte su aplicación y manipulación- perduraría si sus implicaciones y consecuencias
teóricas o estratégicas no fuesen satisfactorias, si su capacidad predictiva o
su aptitud como herramienta para la toma de decisiones no resultase convalidada
recurrentemente por los resultados.
La mayor parte de la investigación social en nuestro
tiempo se realiza en el ámbito de las consultoras y los centros de
investigación aplicada antes que en ámbitos académicos motivados por
preocupaciones teóricas. Esto significa que los resultados de estas
investigaciones están más directa, y más rápidamente expuestos a la experiencia
del mundo real, que las investigaciones teóricas.
Engels necesitó varias décadas para constatar que el
enfoque marxista de la estructura de clases no se correspondía con las
realidades sociales de la época y perdía poder predictivo. En nuestros
días los decision-makers que
hacen uso de los resultados de las investigaciones de mercado – sea comerciales
o políticas- no esperarían más que unos pocos meses para reclamar otro enfoque
si el que se les propone se revelase inservible.
---
La concepción unidimensional de la estructura social
posiblemente refleja una visión de la realidad del mundo actual que se impone
por sí misma: sociedades que se mueven alrededor de valores compartidos, donde
el consenso axiológico supera ampliamente las fuentes de clivajes y los efectos de las subculturas con raíces
estructurales. Las sociedades unidimensionales son sociedades donde todos sus
miembros se supone que transitan por el mismo camino, independientemente de la
fuerza motriz que les permite moverse más rápida o más lentamente en dirección
ascendente o descendente.
La concepción unidimensional de la estructura social
funciona. Su robustez teórica es siempre algo abierto a la controversia pero,
por otro lado, con frecuencia muestra una notable capacidad predictiva y es
además una herramienta útil en la ejecución de estrategias de comunicación
masiva. No obstante, siempre deja algo que desear como lo revela que rara vez
se encuentra en la literatura pública o en los informes de investigación
privados, una conformidad con la distribución continua de las posiciones
sociales. Los investigadores recurrentemente buscan introducir cortes con algún
significado más cualitativo en las distribuciones de sus índices. A tal punto
que se ha impuesto universalmente el hábito de denominar a esos estratos con
letras y números consecutivos, como si éstos designasen realidades observables
por sí mismas, esto es, “naturales”.
…
En cualquiera de las variantes de los índices NES se
busca reflejar en forma empírica y cuantitativa la distribución de la población
en una dimensión subyacente única de posición social. Esa dimensión subyacente
representa un continuo que engloba poder, prestigio y oportunidades materiales.
Se supone –con distintos fundamentos, algunos teóricos, otros puramente
empíricos- que ese continuo es un criterio fundamental en la segmentación de la
población en términos de sus principales orientaciones actitudinales hacia la
vida y la política, en la probabilidad de que cada uno actúe ante los demás
como un líder de opinión, en sus comportamientos de consumo y en las
oportunidades de logro en la carrera profesional y en el bienestar material.
…
Una de las mayores falencias de los índices de nivel
económico social es que, mientras en la vida real muchas personas de hecho experimentan movilidad social descendente
y se tiene la sensación de que por momentos esos flujos descendentes deberían
reflejarse estadísticamente en el plano agregado, los índices raramente
muestran aumentos en la proporción de personas en las posiciones más bajas. En
los hechos, en los indicadores tomados en cuenta por el índice NES, las
tendencias históricas tienden a ser evolutivas con pendiente ascendente.
…
Otro aspecto débil de los índices de nivel económico
social es que resulta difícil interpretar la estructura escalar del índice en
términos absolutos. El índice es claramente una variable “construida” y no una
variable “natural”. Si en la realidad social existen posiciones “naturales”, el
índice no puede captarlas; sólo puede identificar posiciones relativas, de
cualquier individuo por comparación con los demás. Esto es, difícilmente
alguien pueda interpretar que la proporción de personas en el segmento X
significa que hay tantas personas reales en alguna posición X identificable en
términos absolutos. Siendo índices ordinales, que miden ubicaciones relativas
en una distribución pero tienen poco o ningún significado absoluto, estas
escalas son obviamente muy útiles para generar correlaciones, explorar y
estudiar fenómenos complejos, generar predicciones de hechos sociales
relevantes y, eventualmente, analizar pautas de cambio a través del tiempo,
pero difícilmente describen una estructura de posiciones absolutas.
…
Por otra parte, las oportunidades económicas de los
individuos que componen el cuerpo social siguen afectadas por una condición
relativamente independiente de las dimensiones de estratificación social
vertical. Esa condición es la situación laboral que
determina distintas formas de conexión con las fuentes de los ingresos de los
trabajadores.
Además, los procesos de diferenciación interna de
las clases medias … están tendiendo a producir un nuevo eje de diferenciación,
que separa a los de “arriba” y los de “abajo” al interior de las clases medias.
Nótese que se ha destacado en el último párrafo la
referencia a la situación laboral, porque la misma –coincidentemente con la
opinión de otros Especialistas- constituye el eje central de la construcción
del nuevo NSE.
Consultado especialmente al respecto, Mora y Araujo afirmó
además la importancia de considerar en el nuevo NSE los siguientes elementos:
ü Otorgarle a la variable ocupación
más peso que a la variable educación (considerando a la primera como un factor
central y la segunda como un factor correctivo del NSE).
ü Procurar establecer y considerar las
capacidades cognitivas (los saberes) más allá del límite de la mera educación
formal.
ü Cuanto más simpleza en la confección
del NSE, mejor.
ü Cuantas más variables duras puedan
ser incorporadas, mejor.
ü En lo posible, lograr un NSE con más
base en el modelo Weberiano de Oportunidades de Vida (recursos económicos y
cognitivos) que en el modelo de Clases de la teoría Marxista.
2.2.2. Gabriel Kessler
Otro punto de vista relevante lo aporta Gabriel Kessler.
Del trabajo citado se han seleccionado los siguientes
párrafos, con conceptos que es necesario considerar en un trabajo de
elaboración de un NSE que refleje la realidad actual de la Argentina:
…en los estudios latinoamericanos clásicos de movilidad social,
aparecen dos fuerzas que tensionan la estructura social en direcciones
contrarias: una, es la movilidad estructural ascendente y otra, es la tendencia
hacia la marginalidad. Hasta comienzos de los años ochenta Buenos Aires parecía
escapar de tal movimiento. Hoy es posible pensar que hay una actualización de
este movimiento “hacia arriba” y “hacia abajo”. En efecto, la conjunción de la
desindustrialización y el crecimiento del sector terciario hacen que se generen
pocas posiciones de empleo dinámico altamente calificado en el sector servicios
y muchas posiciones bajas en el mismo sector.
Durante la década de 1990 la desindustrialización no parece
contribuir al aumento de empleo marginal, pero sí al incremento del desempleo
(CEPAL, 2001).
Detrás de esta tendencia general de la movilidad, simétrica a la
registrada en el pasado, hay particularidades del momento actual.
Una primera se refiere al alto porcentaje de movilidad pura.
…
Aparentemente, la alta movilidad de circulación se debe al
reacomodo de los hijos de la clase obrera en la estructura social Argentina.
…
Una segunda diferencia es la disminución de beneficios ligados a
ciertos puestos (tanto del salario, como de la estabilidad en el empleo y los
beneficios sociales) que hace que la calidad de los mismos puestos haya caído.
Así, un puesto que antes otorgaba cierto estatus y bienestar, hoy ha disminuido
de categoría, por lo que se produce una falta de correspondencia entre
movilidad social y acceso a bienestar. Se podría hablar de una movilidad
espuria o asimétrica para dar cuenta de ese fenómeno.
…
Al mismo tiempo, a nivel de conflicto político, reestablece los
problemas de desigualdad y de exclusión. Desigualdad en relación a sectores
medios (por las diferencias con sus pares) y exclusión de los sectores
marginados.
…
El análisis de la movilidad estructural en Buenos Aires muestra
claramente la transición de una estructura ocupacional basada en la industria a
otra basada en los servicios. Dicho proceso estuvo caracterizado por dos
tendencias antagónicas. En una dirección, una movilidad estructural ascendente
vinculada al aumento del peso de puestos técnicos y profesionales y, en el polo
opuesto, una movilidad estructural descendente signada por la desaparición de
puestos obreros asalariados, así como por la reducción del empleo público y su
recambio, fundamentalmente, por servicios informales y/o inestables.
Se observa entonces que el sector servicios absorbe empleo en
posiciones bajas que antes correspondía a obreros no especializados en la
industria.
…
No obstante, una mirada más en detalle muestra que la
significación y características de estos movimientos no son idénticos al
pasado. El ascenso ocupacional intergeneracional es, en muchos casos, una movilidad
espuria, dado que las recompensas asociadas a los puestos alcanzados son
menores que antaño. Se abre entonces el interrogante sobre el impacto en las
condiciones de vida en una parte significativa de los que han ascendido
ocupacionalmente en forma intergeneracional. Asimismo reactualiza ciertas
preguntas clásicas de la sociología sobre las inconsistencias entre estatus y
rol, que tanto preocupó a la sociología norteamericana de décadas pasadas.
…
En el polo opuesto, la tendencia a la marginalidad subsiste para
una franja de la población pero cambian las características de los grupos
afectados.
…
La presencia de estos movimientos mostraría, en principio, la
posibilidad de ascender y descender desde casi cualquier posición de origen,
aunque las chances no son iguales y se mantienen las barreras al ascenso.
…
Aparece una movilidad de tramos cortos que, hipotéticamente,
señalaría una mayor tendencia a la reproducción intergeneracional de estatus de
aquellos poseedores de capital cultural. En segundo lugar, el circuito de los
comerciantes que aparece como la vía de ascenso más importante para los
provenientes de estatus más bajos. El comercio –en sus variantes– pareciera ser
un canal abierto para aquellos con menor capital educativo de origen. En tercer
lugar, hay un circuito de trabajadores manuales que recluta entre los hijos de
los menos calificados, lo cual muestra un freno al ascenso para los de origen
más popular.
…
En términos de hipótesis, las transformaciones económicas llevaron
a un cambio en la estructura de oportunidades, por lo que muchas “apuestas”
aparentemente seguras años anteriores, revelarán más tarde haber sido erróneas,
tanto en relación a las empresas, comercios como a calificaciones que sufren
desvalorización: ciertos activos se deprecian, otros aumentan su valor. Si se
piensa en capital humano, no es sólo que aumenta la demanda por trabajadores
calificados, sino que también algunas calificaciones van dejando de ser
demandadas. Pero al mismo tiempo, los estudios muestran (p.ej. Murmis y
Feldman, 1992, Minujin, 1992) que hay fuertes diferencias intracategoriales por
la suerte corrida por las unidades productivas en las que se está inserto.
Los datos que ya hemos obtenido permiten aseverar la existencia de
trayectorias inestables, es decir de movimientos de mejora y empeoramiento.
…
Para cerrar este trabajo, dos señalamientos finales. Por un lado,
adeudamos un análisis detallado de las diferencias por sexo, ya que las
trayectorias de hombres y mujeres presentan diferencias. Por último, es
imposible soslayar que cuando escribimos las conclusiones de este trabajo,
octubre de 2002, el panorama es muy distinto al del momento en que se realizó
la encuesta. La inusitada crisis que está viviendo el país sin duda está
produciendo violentos movimientos de caída que profundizarán muchas de las
tendencias señaladas así como generarán otras novedosas que deberán ser
captadas en trabajos posteriores.
En 2005, el mismo autor, en la presentación de su trabajo “Tendencias y transformaciones de la
estructura social argentina”, menciona entre otras las siguientes características:
· Sectores Medios:
ü Debilidad estructural: conductas “imitativas”,
diferencia grupo de referencia y de pertenencia.
ü Heterogeneidad social y
ocupacional.
ü Vínculo privilegiado con
educación como vía de movilidad social.
ü Capacidad de consumo.
· Hipótesis sobre Estratificación Interna:
ü Indicadores de trayectoria:
1. Estabilidad laboral (asalariados
y no asalariados).
2. Patrimonios.
3. Posesión de competencias valiosas
en la estructura de oportunidades actuales
ü Indicadores de compromiso con consumos de cierto nivel a mediano plazo.
ü Posesión diferencial de diversificación, relacionamiento y capacidad de
movilidad.
2.2.3. Instituto Gino Germani
El Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de
la UBA elaboró, en colaboración con el CONICET y UBACYT, el proyecto “Los
jóvenes excluidos y las políticas posibles”.
La base del estudio fueron las EPH 2003, 2004 y primer semestre
2005, complementadas con encuestas propias y grupos de discusión.
La principal conclusión del estudio es que hoy en día ya no basta
con tener estudios para crecer en la escala social. De allí surgen, por
ejemplo, los siguientes datos:
· Sólo dos de cada diez jóvenes de entre 18 y 25 años de los hogares
más pobres del país con estudios universitarios tienen un empleo de calidad o
pleno (asalariados y cuyo sueldo supera la canasta básica de alimentos).
· En cambio, son siete de cada diez los jóvenes de los hogares más
ricos con título universitario los que obtienen un empleo de esas
características.
· Un joven de entre 18 y 25 años con título terciario o
universitario de los estratos más altos de la sociedad ganaba en promedio unos
$ 1.346.-
· Pero uno con las mismas características aunque de los sectores más
pobres obtenía una media de $ 344.-
Véase al respecto el siguiente cuadro (está destacada la columna
correspondiente al ejemplo comentado, pero las diferencias de calidad de
inserción laboral son notorias para todos los niveles de instrucción).
Porcentajes de jóvenes de 18 a 25 años con empleo bien remunerado.
2.2.4. Susana Torrado
Susana Torrado, una de las personalidades más reconocidas en este
campo, en un reportaje publicado por Clarín el 18 de diciembre de 2005 (nota
titulada “No se puede medir a la clase media sólo por sus consumos”), expresa
lo siguiente:
“Está claro que necesitamos un sistema de medición más adecuado.
Pero déjeme decirle antes que desestimo a todos los que intentan definir a una
clase por lo que consume. El tema es infinitamente más complejo”.
…
“Porque tradicionalmente, uno –yo por lo menos- parte de las formas
de inserción en el mercado de trabajo,
que es una de las formas que realmente da inserción en el mundo social. A
partir de esa posición en la división social del trabajo, uno estudia cuál es
la relación con el nivel de ingresos, que está asociada con el nivel de
educación, con el nivel de consumo en general y con el consumo cultural”.
“Hasta hace unos años, había coherencia en la forma de constatar
que una forma de inserción laboral se correspondía con tales otras formas en lo
cultural, en lo educacional, en lo simbólico, en lo social. Eso desapareció: ya
no existe esa coherencia previsible que había entre lo que era la inserción en
el mercado de trabajo y el resto de comportamientos de clase”.
…
Ahora, entre lo que antes se rotulaba como clase media, hay
desocupación, han empleo en blanco precario (los que están por contrato), hay
trabajo en negro, personas que no están registradas en ningún lado, etc., etc.
Esto implica que hay ingresos que no son previsibles en función de la ocupación
que se desempeña.
…
Es que ha habido algo que para mí es extraordinariamente
importante en todo lo que ha pasado respecto de la clase media: la devaluación
de las credenciales educativas. Ya lo sabemos: la educación ha dejado de ser un
canal de ascenso. Por todo esto, no sirve adoptar la óptica tradicional para
medir a los que integran hoy la clase media.
…
en la estructura social ha habido, desde el ajuste de 1998, un
terremoto que desubicó todo lo que aceptábamos como nociones de inserción y de
ordenamiento de la estructura social.
…
Todo se cayó, no sólo la clase media. También se cayó la clase
obrera estable y también se cayeron los que antes llamábamos marginales.
Entonces, cuando todo se cae, el concepto de medianía necesariamente tiene que
cambiar. Por todo esto, si tuviera que definir hoy a la clase media, primero
vería cómo es la inserción ocupacional;
después, el nivel de ingresos; después, el consumo cultural; después, el
patrimonio; después, el capital de relaciones sociales que posee la familia; después, los comportamientos de la organización familiar.
2.2.5. Rosemary Crompton
En el plano internacional también se encuentran referencias
importantes al tema.
Rosemary Crompton (una de las figuras internacionalmente prominentes en el campo de la
investigación de las clases sociales y la estratificación social) expresa lo
siguiente:
“La subdivisión de la población en un cierto número de grupos
distintos, en términos de recompensas materiales, se designa comúnmente con el
término estructura de clase”.
“En la sociedad industrial moderna, esta subdivisión se efectúa
generalmente sobre la base de la estructura ocupacional”.
“Hay que distinguir entre los esquemas que describen el perfil de
la desigualdad ocupacional y aquellos que, teniendo fundamento teórico, buscan
incorporar en el nivel empírico, las manifestaciones de las relaciones de
clase. En consecuencia, diversos criterios de clasificación aplicados a dicha
estructura ocupacional, pueden dar lugar a muy diferentes mapas de las
clases”.
Los esquemas de clasificación comprenderían tres amplios grupos:
a. Los de las categorías ocupacionales “convencionales” que se
elaboran fundamentalmente como medida descriptiva para ser usadas en la
investigación empírica, y que tienen una especial importancia para las agencias
involucradas en las políticas sociales;
b. La escala subjetiva de prestigio socio-ocupacional;
c. Los esquemas de clases ocupacionales con base teórica, que se
construyen con referencia explícita a enfoques teóricos clásicos de la
sociología, asociados a los nombres de Marx y Weber.
2.2.6. Erik Olin Wright
Los trabajos de Erik Olin Wright realizados en las décadas de los
70 y 80 son representativos de lo que se podría denominar enfoque relacional
neomarxista (que resulta en una combinación los grupos a. y c. del punto
anterior).
Wright asumió que los agregados ocupacionales no podían producir
“clases sociales” en sentido estricto. Para superar esta dificultad, consideró
tres posiciones fundamentales de las relaciones de clase en el capitalismo:
· La burguesía se caracteriza por disponer de la propiedad económica
y del control social sobre los medios materiales de producción y sobre la
fuerza de trabajo;
· El proletariado que carece de propiedad y control;
· La pequeña burguesía que posee y controla sus medios de producción
sin controlar aún la fuerza de trabajo ajena.
A estas tres posiciones fundamentales, agregó tres ubicaciones o
localizaciones “contradictorias” en la estructura de clases:
· Los gerentes y supervisores que careciendo de propiedad legal de
los medios de producción ejercen un control de facto sobre sus medios
materiales de producción y sobre la fuerza de trabajo.
· Los trabajadores dependientes semiautónomos que carecen tanto de
propiedad como de control sobre los medios materiales de producción, pero
controlan su propia fuerza de trabajo.
· Los pequeños empresarios.
2.2.7. John H. Goldthorpe
Dentro del enfoque relacional neoweberiano se puede destacar a
John H. Goldthorpe y Erikson.
Ya a principios de la década de los años 80, Goldthorpe sostuvo
que el uso de datos ocupacionales permitía caracterizar a la sociedad británica
en siete grandes categorías a las cuales se podía agregar una pequeña capa
elitaria en la cúspide de la estratificación social.
El trabajo de Goldthorpe y sus asociados, dio origen a un esquema de 10 categorías de clases
sociales, agrupadas en torno a la clase de servicio, la clase intermedia y la
clase trabajadora:
Clases de servicio:
I. Profesionales, administradores y funcionarios de nivel
superior, dirigentes de grandes empresas, grandes empresarios.
II. Profesionales, administradores y funcionarios de nivel
inferior, técnicos con altos niveles de calificación, dirigentes de empresa
pequeñas y medianas, supervisores de trabajadores no manuales, empleados.
Clases intermedias:
III.a. Empleados ejecutivos.
III.b. Trabajadores de servicios.
IV.a. Pequeños empresarios y trabajadores autónomos con
dependientes.
IV.b. Pequeños empresarios y trabajadores autónomos sin
dependientes.
V. Técnicos de nivel inferior, supervisores de trabajadores
manuales.
Clases trabajadoras:
V.I. Trabajadores manuales industriales calificados.
VII.a. Trabajadores manuales industriales no calificados.
VII.b. Trabajadores manuales agrícolas.
3. ENFOQUE METODOLÓGICO
3.1. CRITERIOS ACORDADOS
Los criterios acordados con relación al enfoque metodológico
para el NSE 2006 se listan seguidamente:
ü Basarse en el concepto tradicional
de capacidad de consumo del hogar retomando la consideración de variables indirectas.
ü Tomar como base para el análisis la información de
la EPH por su confiabilidad, magnitud y alcance:
§ La EPH tiene una precisa captación de la inserción
ocupacional y cuenta con adecuada información sobre el nivel educacional.
§ Los criterios clasificatorios están homologados internacionalmente.
§ Está permanentemente actualizada.
§ Si bien la EPH no cuenta con otras variables de uso
en Investigación de Mercado, esta situación se procurará corregir en el NSE
2007.
ü Considerar además todas las
variables sociales y culturales indicativas de la posición social del hogar que
resulten pertinentes, en tanto estén disponibles también en la EPH.
ü Elaborar la clasificación en forma
de árbol (o sea una estructura lógica de decisión).
ü Procurar el máximo posible de
sencillez para su uso en campo, en cualquier situación de entrevista.
ü Lograr un NSE:
§ Aplicable en un futuro inmediato
por todos los actores del mercado mencionados en el punto 2.1.
§ Definible fácilmente en
términos de lo que significa pertenecer a determinado nivel.
§ Comparable en la medida de lo posible con
las anteriores versiones del NSE y con los de otros países de la región.
§ Factible de empalmar con mediciones y
estadísticas oficiales, particularmente las de medición continua.
3.2. MÉTODO
DESARROLLADO
Con base
en los criterios enumerados, el método para el NSE 2006 consistió en la
construcción de un árbol clasificatorio (algoritmo):
· Con criterios clasificatorios explicitados por
un Jurado de Expertos, a partir del estudio de una muestra piloto tomada de la
EPH (sin considerar el ingreso como criterio de clasificación por parte de los
Expertos).
· Validado por medio de su aplicación a la base
total de la EPH (con ajustes en función de los niveles de ingreso).
4. ELABORACIÓN DEL NSE 2006
4.1. PROCEDIMIENTO
Ø El primer paso estuvo constituido por la selección
de una muestra piloto de 108 casos (ampliada luego a 212 casos), tomada de la
EPH, siendo sus principales características:
· Muestra por cuotas.
· Cubriendo todo el rango de variación en la
combinatoria entre ingreso declarado y nivel educacional del principal
aportante (es decir que incluyó desde
hogares con principal aportante con máximo nivel educativo y mínimo ingreso,
hasta el extremo opuesto: mínimo nivel educativo y máximo ingreso). E supuesto
de partida fue que del análisis de estos casos se podría aceptar o refutar la
hipótesis de alteración de la correlación entre ambas variables, y establecer
nuevas formas de considerarlas.
Ø Se invitó a un Jurado de veintiún
Expertos en el campo de la Investigación de Mercado para la tarea de asignación
de NSE a los cuestionarios seleccionados, y la discusión de los criterios
subyacentes a esa asignación.
Ø Cada
uno de los cuestionarios de la muestra fue evaluado (y su nivel asignado) por
un mínimo de cuatro Expertos. Al llevar
a cabo esta tarea, los Expertos contaban con la información contenida en los
cuestionarios de la EPH, pero sin visualizar el ingreso declarado en los mismos
(a fin de que este dato no sesgase sus opiniones, y habida cuenta de que en la
práctica de la Investigación de Mercado el dato no es usualmente recabado).
Ø En el curso de la tarea se procuró
consensuar los juicios de los Expertos en la asignación de NSE, discutiéndose y
clarificándose los criterios de asignación.
Ø Se buscó de esa forma inferir las
reglas utilizadas por los Expertos para la asignación, reglas que finalmente
fueron plasmadas en una Tabla de Características Típicas de los Segmentos,
combinando Ocupación con Nivel Educativo.
Ø Dicha tabla corresponde a los datos
del PSH (Principal Sostén del Hogar), y se aplican a la determinación del NSE
del hogar correspondiente.
Ø Como parte del trabajo se generó
posteriormente un feed back de las reglas de la tabla y los correspondientes
ajustes en la misma.
Ø El acuerdo previo con relación a la
terminología, en el trabajo de los Expertos, fue optar por la clásica: AB, C1,
C2, C3, D1, D2, E.
Ø La identificación de niveles en el
procesamiento posterior se efectuó en forma numérica: desde el nivel 7 (el más
alto) hasta el 1 (el más bajo). Al hacerlo de esta forma se facilitó la
construcción del algoritmo. En la
práctica, pueden leerse sustituyendo directamente los números por la
nomenclatura tradicional.
4.2. TABLA DE LAS
CARACTERÍSTICAS
TÍPICAS DE LOS
SEGMENTOS
Se reproduce seguidamente la tabla mencionada, elaborada a
partir del trabajo de los Expertos en la asignación de niveles, y ajustada
luego en el intercambio de opiniones generado en la búsqueda de consenso.
Seg-
mento |
Ocupación Principal del PSH |
Educación PSH |
Calificación |
Descripción |
AB |
Profesional |
· Socio/dueño
de empresas medianas o grandes
· Directivos
de grandes empresas
· Rentista |
· Univ.
completa
· Postgrado |
C1 |
Profesional |
· Directivos
de pymes
· Directivos
de 2da. línea de gran empresa
· Socio/dueño
de empresas pequeñas
· Profesionales
independientes con ocupación plena
· Profesional
dependiente
· Rentista |
· Univ.
completa
· Postgrado |
C2 |
Técnico
Profesional |
· Profesional
dependiente
· Profesionales
independientes sin ocupación plena
· Jefes
en empresas medianas y grandes
· Docente
universitario ocupado pleno |
· Univ. incompleta
· Terc.
completa |
C3 |
Técnico |
· Empleado
· Jefes de empresas chicas y medianas
· Cuentapropista ocupado pleno
· Docente primario/secundario ocupado pleno
· Jubilados/pensionados c/educación terciaria
completa |
· Secundaria
completa
· Terciaria
incompleta
· Univ.
incompleta |
D1 |
Operario
Sin
calificación |
· Empleado
· Cuentapropista
de calificación operario
· Jubilados/pensionados c/educ. secundaria completa |
· Secundaria
incompleta
· Primaria
completa |
D2 |
Sin
calificación |
· Empleado
· Cuentapropista
no calificado
· Empleada
doméstica
· Jubilados/pensionados
c/educ. primaria o inferior |
· Primaria
incompleta |
E |
Sin
calificación |
· Trabajo inestable
· Cartonero
· Plan “Trabajar” |
· Primaria incompleta
· Sin estudios |
ü En rojo: la asignación deberá basarse en
la consideración adicional de otros parámetros.
ü En azul: en base a los únicos datos
disponibles en la EPH. En el futuro deberá asignarse en función de la ocupación
anterior y ajustarse el nivel en la proporción que se determine oportunamente.
ü En el caso
de los desocupados, se debería determinar el NSE como si estuvieran ocupados y
ajustar el nivel en la proporción que se considere adecuada.
4.3. CONSTRUCCIÓN
DEL ALGORITMO
Ø Las conclusiones del Jurado de Expertos dieron
lugar a la elaboración de una primera versión del algoritmo de asignación de
niveles, basado en cruces de Ocupación y Nivel Educativo.
Ø Dada la configuración compleja de la variable
Ocupación dentro de la EPH, (está compuesta por diversas sub-variables), se
seleccionaron las que mejor se asocian con los niveles de ingreso.
Ø La relación entre los pesos relativos de las
variables a) y b) que se detallan más abajo (Inserción del PSH en el sistema
productivo y Educación formal del PSH) se estableció según el criterio
consensuado con los Expertos en cuanto a ajustar la incidencia de la variable
Educación, manteniéndola no obstante como indicador de competencias:
o 75 % de incidencia de la variable Ocupación.
o 25 % de incidencia de la variable Educación.
Ø Además de validar las variables centrales
(Ocupación y Educación), se fueron probando variables complementarias,
formalizadas en la medida en que los niveles de ingresos resultantes
discriminaban razonablemente.
Ø El algoritmo consideró el siguiente set de variables
y categorías:
1. Condición de actividad
del PSH
· Activo
§ Ocupado
§ Desocupado
· Inactivo
§ Jubilado/pensionado
§ Rentista
2. Calificación de la
tarea (la
calificación alude al grado de complejidad de las tareas desarrolladas en una
ocupación. Por lo tanto, la calificación no se refiere en modo alguno al nivel
educativo de las personas[20])